Historia

ARTÍCULO DE OPINIÓN

La fachada de la sala capitular de Santa María de la Vega (Salamanca). Valorización y difusión mediante una propuesta en 3D.

Por Antonio Ledesma González, Doctor en Historia del Arte por la Universidad de Salamanca

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UNA CIUDAD DENTRO DE LA CIUDAD DE SALAMANCA. Los orígenes de la Fundación Vicente Rodríguez Fabrés

Prólogo del libro. Por Juan José de la Fuente Ruiz , Doctor en Historia Contemporánea por la Universidad de Salamanca 

Como la de todas las instituciones que tienden a perdurar en el tiempo, la historia de la Fundación Vicente Rodríguez Fabrés es una historia de lucha y adaptación. Lucha por la supervivencia, pero también –y sobre todo– por conservar intacto el espíritu originario inspirado por el fundador. Adaptación, igualmente, para sobrevivir, pero al mismo tiempo para perfeccionar –en un movimiento casi imperceptible, aunque incesante, rotundo– el germen primigenio que le dio aliento (vida). Esta ha sido en resumen la historia de la Fundación Vicente Rodríguez Fabrés: una constante pugna entre el pasado del que surgió y los diferentes presentes –circunstanciales– por los que ha transcurrido su devenir histórico; un diálogo permanente entre el proyecto imaginado
por el fundador y la realidad concreta a la que este pensamiento ideal ha tenido que enfrentarse en cada momento de su existencia.

Y este diálogo permanente entre lo imaginado y lo posible, entre idea y realidad, apareció en la historia de la Fundación Vicente Rodríguez Fabrés desde sus mismos
comienzos en la primavera de 1914. Es de lo que tratará el libro que tienen en sus manos, el primero de una serie de textos dedicados a relatar (explicar) la trayectoria vital de una institución benéfica a la que hasta ahora –momento en el que se cumplen los cien años de su nacimiento– no se había prestado atención alguna desde la historiografía, a pesar de la relevancia (en el campo asistencial, educativo y de la investigación agraria) que la Fundación Vicente Rodríguez Fabrés ha tenido en la sociedad de la Salamanca del siglo XX.

Imagen de la portada del libro
Imagen de la portada del libro

Este primer volumen –sobre los orígenes de la Fundación– comienza no con el nacimiento de la institución benéfica salmantina en mayo de 1914, sino con el
fallecimiento de su fundador, a principios de septiembre de 1904, y con el impacto que su testamento ocasionó en la capital charra cuando fue conocido por la opinión pública. Después, y tras esbozar las líneas fundamentales del testamento de Vicente Rodríguez Fabrés, se hace un breve repaso de su biografía (capítulo 2.º), con el fin de intentar dilucidar cuáles fueron los motivos (o las personas, si las hubo) que le impulsaron a dejar como sus únicos herederos «a los pobres de Salamanca». A continuación, en los capítulos 3.º y 4.º se describe la labor llevada a cabo por los albaceas testamentarios de Vicente Rodríguez Fabrés durante casi diez años (de septiembre de 1904 a mayo de 1914) para lograr hacer realidad la voluntad expresada por este en su testamento. En los siguientes capítulos (del 5 al 7) se relatan los primeros pasos dados por el patronato de la Fundación Vicente Rodríguez Fabrés para poner en marcha la institución benéfica. Y, por fin, la primera parte de este libro se cierra con la inauguración del Asilo de la Vega a principios de noviembre de 1914 (capítulo 8.º).

La segunda parte de la obra está dedicada al primer año de vida de la Fundación (capítulos 9 a 24): la puesta en marcha de las escuelas del asilo y de la granja modelo, la gestión de los bienes de la institución benéfica por parte del Patronato (con especial mención a los contratos de arrendamiento del café Novelty y de la dehesa de los Tres Cuartos de El Cubo de Don Sancho), la visita del ministro de Fomento al Asilo de la Vega… La tercera parte trata de la consolidación de la obra benéfica ideada por Vicente Rodríguez Fabrés durante los duros años de la Primera Guerra Mundial (capítulos 25 a 40): escasez de productos en el mercado por efecto de la contienda europea, alza del precio de las subsistencias, consecuencias en la población salmantina de la pandemia de
gripe española de 1918, etcétera. Tras las conclusiones (capítulo 41), se añaden varios anexos que pueden ser muy útiles al lector: una cronología, el testamento de Vicente Rodríguez Fabrés (de 1896), los reglamentos del Asilo y de la Granja de la Vega (de 1914 y 1915, respectivamente), el catálogo de libros de la llamada biblioteca «circulante» de la granja escuela de la Fundación y, por último, una bibliografía general.

 

TESIS REALIZADA TENIENDO COMO EJE CENTRAL D. VICENTE RODRÍGUEZ FABRÉS Y SU OBRA

Por Víctor M. González Sánchez

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